2012: Desde el corazón de África

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                                                María Rallo nos escribe desde Malawi

Hola amigos de PROKARDE! Encantada de poder compartir con vosotros unas pinceladas de lo que está siendo mi experiencia aquí en Malawi. 

Permitidme empezar con una expresión de San Pablo, la de “hacerse todo a todos”. Qué diferente suena cuando esos “todos” no son los que estás acostumbrada a ver en tu entorno diario! Qué gran persona la que es capaz de abrir su corazón a otras culturas, costumbres, lenguas y tradiciones para anunciar la Buena Nueva de Aquel que soñaba con un mundo más justo y más fraterno. Desde que estoy aquí es el deseo que late en mi interior. No sé cómo deciros que cada día abro los ojos a nuevas y distintas realidades, que la riqueza de las culturas desborda mis expectativas, y que cada mañana me siento más agradecida a Dios por todo lo que estoy recibiendo de El y de la gente de aquí.

Cuando mi provincial me dijo que iba destinada a Malawi, creí que el corazón me iba a estallar de alegría, pero… Donde estaba exactamente Malawi? Buscamos en el atlas para situarnos bien y luego en Internet: un pequeño país al sur de África con unos 11 millones de habitantes, una esperanza de vida de 40 y pocos años, la lengua el Chichewa y la moneda el Kwacha… Con todo, no dejaban de ser datos de un país lejano.Ahora hace poco más de dos meses que estoy aquí y los datos se van llenando de vida: la gente acogedora que siempre sonríe al saludar, el verde de los campos, el maíz, el tabaco, la luz, los niños (allá adonde vayas hay niños!), los cantos, la alegría, el liderazgo de la mujer en la Iglesia y en la casa, el sentido de comunidad… Este país esta lleno de vida y de fe!

Y, junto a eso, otras carencias que tampoco aparecen en Internet: los agujeros en las camisetas del 99 por ciento de los niños y en la mayoría de adultos, el hecho de que muchos van descalzos, la falta de recursos y de conocimientos para gestionarlos, la enseñanza que sólo es gratuita en la primaria y que muchos abandonan antes de acabarla para trabajar en el campo…

La misión de las hermanas aquí en Chiphaso (uno de los pueblitos de Malawi) precisamente trata de paliar esta carencia educativa. Tenemos una especie de residencia para estudiantes de secundaria que viven de lejos de la escuela; algunas de ellas pueden pagar sus estudios, otras no, así que, mediante proyectos varios, vamos tratando de gestionar las matriculas y los gastos de aquellas (especialmente chicas, aunque también algún chico) que tienen deseos de estudiar y promocionarse. El acompañamiento a nivel académico va unido al acompañamiento humano, de valores y religioso (muy inter-religioso aquí en África); todo forma parte de su crecimiento personal, o por lo menos, así lo entendemos nosotras. Así que aquí nos tenéis dando clases de repaso, haciendo juegos de conocimiento personal, teatros, orando e incluso enseñándoles a coser sus camisas y faldas.

No me quiero alargar más; ahora que ya conocéis un poquito la vida aquí en Chiphaso, tan solo agradeceros las colaboraciones que estáis haciendo con cualquiera de nuestros proyectos e invitar, a los que tengan posibilidad y ánimo, a venir y conocer el corazón de África: Malawi.

María Rallo, Carmelita Misionera