2015: Experiencia en Malawi

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Queridos amigos de PROKARDE:

Antes de empezar queremos dar las gracias a la ONG PROKARDE y a las hermanas Carmelitas por brindarnos la oportunidad de visitar un país tan especial como Malawi.

Os ponemos en contexto: somos dos estudiantes de ADE Internacional que terminaron la carrera en Junio de 2015 con un interés compartido de tener una experiencia de voluntariado antes de lanzarnos al mundo laboral.

Gracias a la ayuda de PROKARDE y de las hermanas Carmelitas en Malawi y en España nos ha sido posible estar 4 meses en Chiphaso, una aldea a dos horas al norte de la capital, Lilongwe.

Malawi es un país sin salida al mar entre Zambia, Mozambique y Tanzania, con aproximadamente unos 17 millones de habitantes y uno de los más pobres del mundo. Muy poco explotado, tienen maravillas como el macizo Mulanje (conocido como la isla en el cielo a 3000 metros de altura), el lago Malawi (tercer lago más grande África y noveno del mundo, con el mayor número de especies de peces), restos de ciudades masónicas y vestigios del colonialismo y hasta once parques naturales y áreas protegidas por su fauna y flora.

Sin embargo lo que más sorprende de Malawi es su gente. Ni un solo día nos sentimos en peligro, siempre una sonrisa, una conversación, un gesto amable.

A pesar de la extrema pobreza y corrupción que sufre el país, sus habitantes son alegres y acogedores.

 

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Nuestro trabajo en Malawi ha sido de profesores en el Chiphaso Holy Trinity Secondary School por las mañanas, y de apoyo escolar por las tarde en el internado donde las hermanas Carmelitas tienen a más de 50 niñas a su cargo.

Merece una mención especial el director del colegio, Mr. Andrew Debwe, que fue quien nos dio la oportunidad de trabajar codo con codo con los profesores y nos dio el voto de confianza para encargarnos de sus alumnos en las asignaturas de inglés, matemáticas e informática.

En Malawi encontramos colegios privados que pueden llegar a costar aproximadamente tres millones de kwacha al trimestre (unos 5.000 euros), a los que sólo puede acceder la clase más alta de Malawi y de otros países colindantes.

Por otro lado los colegios públicos cuestan unos 12.000 Malawian kwacha al trimestre (menos de 20 euros), lo que en Europa es barato, pero en Malawi muchos niños no pueden pagarlo debido a que sus familias no son capaces de recaudar el dinero debido a las sequías, la fluctuación en el precio del tabaco en el mercado internacional o falta de demanda para sus productos agrícolas.

Algunas familias también han de prescindir de vender sus cosechas debido a que el 90% de la economía es de subsistencia, y como tal, las familias viven de lo cosechado durante el año.

Esta situación lleva a las familias de muchos niños a priorizar sus gastos. Sacrifican la educación de los más pequeños para poder aguantar el mal año con suficientes alimentos y dinero para hacer frente a posibles imprevistos médicos o de otra índole.

Hemos podido vivir esto en primera persona; la segunda semana de clases fuimos testigos de una carta recibida por el director escrita a mano por un estudiante de primer curso de secundaria en la que explicaba que le sería imposible continuar con sus estudios debido a problemas económicos. Fue algo muy duro de ver.

 

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Por esta razón y por las condiciones precarias en las que tienen que estudiar decidimos crear una campaña de crowdfunding (plataforma online donde se puede donar dinero a una causa) en la que terminamos recaudando cerca de 2.100 euros. Los fondos recaudados se han destinado a comprar mesas de estudio para los alumnos de primer curso y el dinero restante se utilizará para pagar los estudios del próximo año académico a aquellos niños que no pueden permitírselo.

La educación es la piedra angular de un país, la clave para un futuro mejor para cada individuo y para la sociedad de la que forma parte.

La experiencia que hemos vivido durante estos cuatro meses en Malawi ha sido increíble. Los tópicos suelen ser que este tipo de experiencias te enseñan a valorar más la suerte que has tenido en la vida, ver las cosas con otros ojos, apreciar y ser agradecido por todo y cada uno de los momentos que has tenido. En parte es cierto, cuando te enfrentas a una situación en la que ves a gente que no va a tener las mismas oportunidades que las que ha tenido uno mismo te lleva a pensar, lo injusto que puede llegar a ser este mundo.

Afortunadamente hay muchas personas con la capacidad y las ganas de ayudar a que se cree un futuro más favorable para los países que se encuentran en desarrollo.

La precariedad de la situación entona con la visión que tiene la gente sobre el problema: si todos ponemos nuestro granito de arena, acabamos llenando el cubo. No es fácil y los retos son muchos. No obstante hay mucha gente en el país que es consciente y trabaja duramente por mejorar la situación propia y de los suyos. El mejor ejemplo que podemos dar es el del director del colegio.

Como dijo Gandhi, sé el cambio que quieres ver en el mundo.

¡Gracias a todos los que han hecho posible nuestra experiencia, y animamos a todos los que puedan a ayudar!

Lázaro y Marcos