Prokarde 1996-2016

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Corría el año 1996.....

... nos acercábamos al final del siglo XX.

Nada sucede por casualidad, aunque los cambios, la mayoría de la veces nos producen una especie de miedo, de vértigo.

Hacía años que llevábamos colaborando con el Gobierno Vasco y Navarro desde el programa de jóvenes voluntarios en los países en vías de desarrollo.

Nuestras comunidades, en la vanguardia de la misión "ad gentes", abrían generosamente sus puertas a estos jóvenes para compartir con ellos el esfuerzo y la ilusión, el dolor y la lucha de las personas de otras culturas y otras suertes.

Desde este programa ambos Gobiernos recibían proyectos de estas comunidades para ir cubriendo necesidades, abriendo caminos, educando, sanando, promocionando... y así se hicieron pozos, se levantaron casas, se instruyó, se dotó de medios sanitarios....

A las puertas del siglo XXI en nuestra sociedad se culminaban cambios que habían comenzado hacía apenas dos décadas.

- Va a cambiar la política de cooperación entre el gobierno y las instituciones que trabajáis en los países en vías de desarrollo. ¿Por qué no dais a luz vuestra ONG y canalizáis a través de ella todas las acciones que realizáis en favor de los más necesitados de la otra parte del mundo?

Es de agradecer aquel primer apoyo de ambos gobiernos que nos animaron y valoraron lo que, con toda naturalidad y sin apenas percibirlo, estábamos haciendo.

Hemos de entrar por la puerta que Dios abra, sea donde quiera (Cta. 62, 1)

Y así, tímidamente, nació PROKARDE. Los primeros años apenas "salió" de casa, pero tenía demasiada fuerza, mucho que ofrecer, y traspasó las paredes de nuestras comunidades y se hizo un hueco en el Carmelo Misionero Seglar.

Cuando llegó la edad de "ir a la escuela", a los siete años, (2003) se presentaron sus estatutos renovados al Ministerio del Interior, saltó de la circunscripción del País Vasco y Navarra a todo el territorio Nacional y según necesidades fueron viendo la luz las Delegaciones de Navarra, Cataluña, Castilla y León, Andalucía y Madrid.

El 12 de julio de 2009, en Vitoria, se celebra la primera Asamblea Anual que a partir de entonces se ha celebrado ininterrumpidamente, siendo testigo de ello Granada (2010), Barcelona (2011), Zaratán (2012), Perales del Río (2013), Donosti (2014) y Salamanca (2015) 

20 años después estamos inscritas y colaboramos con diferentes estamentos que trabajan en favor de la solidaridad en los lugares donde nos encontramos: Gobiernos Vasco, Diputación Provincial de Álava, Ayto de Bilbao, Ayto de Vitoria, CONGRA (Granada), Diputación de Castilla y León y en los Ayuntamientos de Valladolid, Burgos y Segovia, Aytos del Prat de Llobregat y de Barcelona, Aytos de Getafe y de Madrid, en Navarra.

También estamos reconocidas en estamentos nacionales: Ministerio del Interior, AECID (Agencia Española de Cooperación y desarrollo) y REDES (Red de Entidades para el Desarrollo Solidario).

Alrededor de 2000 personas de España, Portugal y Polonia colaboran para hacer posible los diferentes proyectos. No hay ayuda pequeña. "Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo" (Eduardo Galeano).

Cada verano se facilita la experiencia de voluntariado a las personas que se acercan interesadas e inquietas por esta actividad que confronta y renueva a todo aquel que se "atreve" y se abre a dar y a recibir del otro.

Después de veinte año sólo podemos estar agradecidas a todos los que habéis hecho posible que PROKARDE cumpla hoy 20 años. Gracias a los que seguís trabajando entusiasmados por hacer un mundo más fraterno, justo, solidario, evangélico. Gracias a los que seguís confiando en nuestro trabajo de intermediarios. Gracias a los que estáis allí y tenéis proyectos, gracias a los que estáis aquí y soñáis, empeñándoos, un mundo mejor.

Felicidades a todos y de momento que sigamos recorriendo juntos este camino solidario, al menos 20 años más. 

 

 

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Envíanos locos

 

¡Oh, Dios! Envíanos locos,
de los que se comprometen a fondo,
de los que se olvidan de sí mismos,
de los que amancon algo más que con palabras,
de los que entregan
su vida de verdad y hasta el fin.

Danos locos,
chiflados,
apasionados,
hombres capaces
de dar el salto hacia la inseguridad,
hacia la incertidumbre
sorprendente de la pobreza;
danos locos,
que acepten diluirse en la masa
sin pretensiones de erigirse un escabel,
que no utilicen
su superioridad en su provecho.

Danos locos,
locos del presente, 
enamorados de una forma de vida sencilla,
liberadores eficientes del proletariado,
amantes de la paz,
puros de conciencia,
resueltos a nunca traicionar,
capaces de aceptar cualquier tarea,
de acudir donde sea,
libres y obedientes,
espontáneos y tenaces,
dulces y fuertes.

Danos locos, Señor, danos locos.

Louis Joseph Lebret