2008: Campo de Trabajo en Perú

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Quellouno

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En el Proyecto Perú 2008 participamos ocho personas de distintas partes de España. El proyecto se enfocó en 3 áreas de actuación: 

Pastoral: participando en las celebraciones de Quellouno y sus comunidades. 

Formación: Al profesorado, dando continuidad a las jornadas de capacitación  realizadas en años anteriores A los niños y jóvenes, realizando talleres de refuerzo escolar, manualidades, baile y deporte. A los coordinadores de comunidades cristianas campesinas. 

Social: promoción de la mujer, realizando talleres de corte y confección y manualidades.  

El trabajo y la atención a las Comunidades Cristianas campesinas son uno de los objetivos fundamentales de la comunidad de Carmelitas Misioneras de Quellouno. La vida de las hermanas es una lucha por la dignificación de estos hombres y mujeres. Los encuentros de estas comunidades cristianas son, el lugar para valorar el trabajo, para pensar cómo mejorar la situación laboral, para compartir problemas y sobretodo, celebrar la fe que de ese modo se torna vida. Nosotros nos unimos a las hermanas en esta misión. La visita a las comunidades, algunas muy apartadas y pobres, la celebración de la eucaristía y el encuentro con cada uno de ellos, fue parte importante de nuestro proyecto. Queremos que conozcáis el proyecto, no sólo “por fuera”, sino también acercaros a la experiencia de algunos de los que participamos.

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Fran y Carmen  - Granada 

Los dos estamos de acuerdo: “El mejor verano de nuestra vida”. Así lo definimos Fran y yo después de recordar, analizar y añorar todo lo vivido en esta experiencia en Perú.  

Llevábamos con ésta idea desde que nos casamos (hace dos años). Individualmente ya habíamos tenido la posibilidad de conocer la dura realidad que vive mucha gente desfavorecida y necesitada, pero ahora era el momento de vivir esta experiencia juntos.  

Fran y yo compartíamos la inquietud de no poder quedarnos impasibles ante estas realidades y estábamos convencidos que una experiencia de misión iba a marcar nuestra vida y sobretodo, nuestro matrimonio. Y  se nos brinda la oportunidad de participar en el Proyecto que las hermanas Carmelitas Misioneras junto con su ONG Prokarde tienen en Perú, y es que Dios siempre tiene algo guardado.   

Comenzamos a preparar nuestro viaje: el proyecto, lo que íbamos ha hacer, lo que necesitábamos,… pero hasta que no estas allí, con sus gentes, sus vidas, sus costumbres, sus carencias, sus necesidades y todo lo que ellos son y viven, hasta que no compartes esa realidad que te duele, te desestabiliza y te rompe por dentro, hasta que no conoces a esa persona concreta que te mira, te habla y te abraza sabiéndose marginada y olvidada del mundo, pero que ríe y vive con una dignidad admirable, no lo haces tuyo.  

Nunca hubiéramos imaginado encontrar tanta injusticia  pero tampoco hubiéramos imaginado encontrar tanta hospitalidad, cariño y agradecimiento. Porque no es comparable lo que hemos llevado, con todo lo que nos hemos traído.  

Ahora en nuestra casa, Fran y yo, nos sentimos profundamente agradecidos por lo que nos ha supuesto Perú y cada una de las personas que hemos conocido, por lo compartido con nuestros compañeros de viaje y por la maravillosa labor que hacen allí las hermanas. Sentimos que esta experiencia nos ha dejado una huella imborrable y un compromiso con nuestros hermanos.

Marina Granada

Cuando una visita lugares de misión es fácil ver a Dios. Los ojos de tantos niños, sus sonrisas, sus llantos estremecen el corazón y compartir con ellos llena la vida. Es verdad que ofrecer nuestra labor educativa merece mención, pero es todo lo vivido lo que realmente hace que mi día a día ahora tenga más sentido. Todos esos momentos compartidos, sin prisas, sin agobios, sin tanto ruido y sin tanta absurda necesidad… Todo ello hace replantear y priorizar valores, se aprende que se puede vivir de otra forma, que hay que mirar mejor al que está al lado, que el mundo puede y debe cambiar.  

Por cada segundo de estancia en Perú he recibido miles de horas de vida nueva. Por esto agradezco tanto que PROKARDE se comprometa con estos pueblos y nos de a los jóvenes esta oportunidad.