2008: La riqueza del otro. Costa de Marfil

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Olatz Cebeiro

El hecho de pensar que lo que pude ayudar se quedó allí para futuros pacientes,
me hace muy feliz.

Ver en primera línea la realidad de mucha gente
y la manera de afrontar sus dificultades
es impresionante, todo un aprendizaje.

¿Qué es lo que te ha motivado a emplear tu tiempo de verano a ayudar a otras personas necesitadas.?

Es una cosa pendiente que tenía desde hacía mucho tiempo. El ser consciente de la realidad de los países más necesitados me hacía sentir responsable, y tenía muchísimas ganas de poder ayudar en algo. El verano pasado ya me hablaron de este proyecto en Costa de Marfil que me encantó y en el que pensé que podría aportar algo, y este año que mi situación personal me lo permitía no podía faltar! Espero que sea el primero de más!  

¿Cómo es el contexto donde has vivido y cual ha sido tu labor en ese tiempo?

La localidad en la que me alojé se llama Sakassou. Es un pueblo de Costa de Marfil que se sitúa en el centro del país, donde la guerra de los últimos años ha machacado mucho a la población. Mi función tenía que ver con la misión de las hermanas Carmelitas. En el 2001 abrieron un Hospital para las úlceras de Buruli. Estás úlceras son parecidas a las de la lepra pero generalmente suelen afectar más a las extremidades.

Las hermanas realizan campañas de concienciación por los pueblos para insistir en la importancia de reconocer los signos y síntomas de la enfermedad para que acudan lo antes posible al Hospital. Pero por el rechazo social de la enfermedad muchos lo esconden y tardan en ir a curarse, y así alargan su tratamiento y empeoran sus secuelas. Además como dichas úlceras provocan mucho dolor, los enfermos tratan de moverse lo mínimo y por ello las deformidades que encontramos son importantes.

Como fisioterapeuta mi trabajo fue evitar esas inmovilizaciones, ganar el recorrido articular perdido y mejorar la fuerza muscular. Junto con Loukou, el chico marfileño que desde hace dos años hace el trabajo de rehabilitador en el Hospital, acudíamos a la sala de rehabilitación mañana y tarde de modo que él me enseñaba lo que hacía y yo a él lo que consideraba importante a trabajar. 

El trabajo en equipo fue muy enriquecedor para los dos. El hecho de pensar que lo que pude ayudar se quedó allí para futuros pacientes me hace muy feliz.  

¿Qué es lo que ha quedado en tu corazón de todo lo vivido?

Para mi ha sido impresionante ver la fortaleza de la mayoría de los enfermos... muchas veces les colocaba en una posición para estirar sus extremidades y marchaba a trabajar con otro y a la vuelta les encontraba con lagrimones en los ojos de dolor, pero no se habían quejado para nada! A muchos les tenía que pedir por favor que me avisaran si les dolía! Impensable en nuestra sociedad. Además nos dan lecciones de humanidad. Se ayudan y protegen mucho entre ellos, precioso! y dicen un montón con la mirada...  

Me resultó especialmente impactante saber que había un porcentaje tan alto de seropositivos (muchos niños). Me acuerdo mucho del funeral de una mujer joven que falleció por ello. La impotencia ante esta enfermedad fue lo más difícil de llevar, me costó bastante. Además me encariñe muchísimo con los enfermos... la última semana volvía tardísimo a la casa, ya que intentaba estar el máximo tiempo posible con ellos, especialmente con los niños. Después de trabajar me quedaba a jugar a juegos de mesa, cartas...nos reíamos mucho!

Con las hermanas me quedé  muy impresionada... la conclusión que saqué es que todo lo que hacen es puro Amor. Trabajan absolutamente por los demás y de la mejor forma posible las 24h del día, para mí ha sido una lección conocerlas y hoy en día son mi referentes en muchos momentos de mi día a día. Me encantó además la vida tan familiar que llevan!            

Esta experiencia ¿Qué  te ha aportado a tu vida personal?

La experiencia fue increíble... muy, muy enriquecedora en todos los aspectos. Siento que he reordenado algunas prioridades y me he reafirmado en otras. Ver en primera línea la realidad de mucha gente y la manera de afrontar sus dificultades es impresionante, todo un aprendizaje. Sentía mucho la humanidad de las personas y espero ¡haberme impregnado de ello!

Allí llegué a conclusiones y tomé decisiones en lo laboral y personal para cuando volviera a Barcelona, donde actualmente vivo, que se van cumpliendo poco a poco y  ¡me hace muy feliz!

Tan serena como allí no sé si había estado alguna vez. ¡Espero volver!  

Quieres dar gracias por algo especial?...

Quiero dar las gracias a las hermanas carmelitas por darme esta oportunidad, no es fácil acoger y así a una desconocida... pero es que además me hacían sentir ¡cómo si estuviera en casa! Me ayudaron mucho a acercarme a la cultura y costumbres para poder adaptarme mejor a todo aquello y especialmente me dieron un ejemplo de amor por amor...

También agradezco a mi familia...ellos son los que me acercaron primero con sus experiencias a las realidades de otros continentes. A través de ellos también supe de las Carmelitas Misioneras y de sus proyectos. Y sobre todo por ayudarme y apoyarme tanto, como siempre. Eskerrikasko!