2015: Educación en Kenia

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Itziar Flandes y Laura Retegui

Somos Itziar y Laura. Vivimos en Pamplona y este verano hemos tenido la gran oportunidad de conocer la misión de las Hermanas Carmelitas Misioneras en Kenia.

Teníamos muchas ganas de acercarnos a la forma de vida en África y ver la labor que desarrollan las Hermanas en sus misiones. Al ser profesoras nos interesaba colaborar en temas de educación y desde Prokarde nos dieron la oportunidad de colaborar en una escuela de un poblado de Kenia, en el que estuvimos 5 semanas.

Estuvimos en Rarouwa, un poblado muy pequeño cerca del lago Victoria. Es muy pobre, la mayor parte de la gente vive de la agricultura y pesca de subsistencia, no tienen carreteras asfaltadas, no les llega la electricidad, no tienen agua potable…

Las Hermanas gestionan desde hace 4 años un colegio internado de secundaria para chicas. Año tras año van incrementando el número de alumnas y la calidad de la enseñanza, tanto académica como en valores. No es un trabajo fácil, ya que los recursos con los que cuentan son muy escasos. La mayoría de las alumnas están becadas y a las que no les llegan las becas muchas veces no pueden pagar las cuotas. Fue una gran sorpresa para nosotras (acostumbradas a tener en los colegios ordenadores, pizarras digitales y demás avances tecnológicos) ver como las alumnas tienen un gran interés por aprender y conocer cosas nuevas, a pesar de tener que hacerlo sin libros de texto y limitadas a determinadas horas por no tener luz eléctrica.

Nada más llegar, las Hermanas nos hicieron sentir como en casa y nos hicieron partícipes de las distintas actividades que realizaban. Esto nos permitió conocer de una manera distinta la cultura y forma de vida de la gente.  Nada de esto habría sido posible de no ser por el cariño y respeto que les tienen a las Hermanas por la gran labor que hacen, no sólo con las alumnas, sino con toda la comunidad. 

Podríamos escribir folios enteros hablando de Teresa y su grupo que apoya a mujeres que no quieren volver a casarse cuando enviudan con quien decida su familia política sólo porque su cultura lo impone, de Francis y los esfuerzos que hace para sacar su familia adelante a pesar de todas las dificultades o de la Asociación de mujeres Santa Rita que trabaja voluntariamente para que la gran cantidad de huérfanos de su comunidad tenga una vida digna. También podríamos explicar la gran labor que hace Zilper Achola como matrona del internado, no solo educando a las niñas sino apoyándoles en cualquier cosa que necesiten o de como Joy nos enseñó a hacer pan. 

Como esto sería demasiado largo, solo queremos decir que ha sido una experiencia increíble de la que hemos aprendido muchísimo. Convivir unas semanas con esta Comunidad nos ha hecho ver todo lo que es posible conseguir con esfuerzo a pesar de la falta recursos materiales, así que no nos podemos imaginar lo que serían capaces de hacer si tuvieran más fondos.

Queremos acabar agradeciendo a Prokarde esta oportunidad y especialmente a las hermanas Fely, Sophie, Gloria, Juliette y  Rebeca por habernos acogido tan bien, ya que sin ellas esta experiencia no habría sido lo mismo.