En tiempos de crisis

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Permítanme unas líneas de tantas que se han escrito y se escribirán sobre la tan afamada crisis que estamos viviendo…y que cual mancha desafortunada se sigue extendiendo por todas las economías de este mundo globalizado.

Hemos pasado unos años de crecimiento económico desenfrenado, al menos para ciertos países. Hablar de que un país, una empresa o un sector crecía era hasta ahora, el indicador más importante y fiable, de que la economía de un país iba bien…Sin embargo junto a este indicador, según otros datos  el 20% de la población española se encontraba en situación de pobreza. A ello sumar, la precariedad del trabajo, la situación de los inmigrantes, la merma de los derechos laborales…

Hemos vivido una época en la que hemos pensado que todo iba bien, pues así nos lo han transmitido nuestros gobernantes, además la mayoría de las familias metidas en esa euforia colectiva, se han endeudado por encima de sus posibilidades comprando pisos, coches, viajes…Y consumiendo…consumiendo por todas partes. Nuestra economía se ha basado en que todos estábamos dispuestos a consumir la máxima cantidad posible, y en base a este supuesto las empresas han crecido pensando que ese consumo siempre iba a ser una constante. Además hemos heredado un pensamiento económico…..si yo, persona individual, tiendo a hacer lo mejor para mi, esto implicará lo mejor para el conjunto de individuos…

Los mercados se han globalizado, unos producen, otros aportan las materias primas, otros el capital, otros la mano de obra, otros el sudor… El criterio no ha sido “produzcamos de la manera para que todos mejoremos”…no el criterio ha sido “produzcamos para sacar el máximo beneficio” para quién?…A pocos les importa cuando entramos en una tienda  

Y en medio de esta situación tan complicada, los que peor lo van a tener son los de siempre…Los que menos recursos tienen…  

Y en medio de este problema, los alimentos lo más básico para la persona, van a ver encarecidos sus precios. Por lo que de nuevo, los más pobres van a ser aún más pobres.

No nos podemos dormir, ni sumir en la pena de que estamos en una crisis económica.

Nuestros sesudos gobernantes están tomando medidas, aún no sabemos muy bien para qué…Mientras, los cristianos estamos llamados aún más a ser solidarios, a responder a la llamada y al grito de socorro de los que están peor que nosotros, que son muchos. Nuestra aportación es fundamental, económica, pero sobre todo solidaria, y de denuncia. No nos podemos quedar callados ante tanta injusticia, nuestra crisis, no nos engañemos no solo es económica, es también de valores…Crecer, ganar, enriquecernos…aunque solo sean unos pocos. Y nos ha fallado el esquema.