Hambruna en el cuerno de África

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Aunque a ratos eclipsada por otras noticias que han recibido puntual atención prioritaria, la información sobre la hambruna que sufren los países del llamado Cuerno de África, nos viene acompañando a diario desde hace semanas. La sequía que asola la región ya durante dos años, los conflictos políticos y armados y el elevado precio de los productos alimentarios son factores –entre otros– que han llevado a 13 millones de habitantes de la zona a sufrir unas condiciones de hambre extremas, con una creciente mortandad y un flujo constante de personas hambrientas que huyen hacia los campamentos de refugiados en Kenia, en la frontera con Somalia. Una catástrofe de grandes dimensiones que quizá los datos que nos van llegando, en noticias aisladas, no nos permitan apreciar realmente en su conjunto. La cadena de producción, distribución y consumo de alimentos está en manos de unas pocas multinacionales que anteponen sus intereses particulares a las necesidades. El hambre no solo es consecuencia de la pobreza, hay otros factores como las guerras, los conflictos sociales, la deuda externa, las prolongadas sequías en determinadas regiones y los desastres naturales.

Desde PROKARDE queremos impulsar, concienciar e informar de esta situación, porque creemos que es inadmisible que en nuestra época, con los recursos financieros, las tecnologías y la capacidad técnica a nuestra disposición, más de 12 millones de personas corran peligro de morir de hambre. No podemos hacer que caiga la lluvia, pero juntos podemos llevar algo de alivio a los días nefastos y secos del cuerno de África. Podemos desde PROKARDE despertar la conciencia para que nuesttra gota solidaria se una a otras muchas y el hambre no caiga en el olvido. El cuerno de Africa despierto hoy por los medios de comunicación, agoniza desde hace décadas. En Africa tener hambre supone observar reiteradamente un plato vacio, en nuestro mundo de opulencia, no tenemos hambre y nuestros platos están reiteradamente llenos. Que el hambre nos interpele. Las miradas de 850 millones de seres humanos nos piden una respuesta.

En consecuencia, ¿cómo juzgará la historia a una generación que cuenta con todos los medios necesarios para alimentar a la población del planeta y que rechaza el hacerlo? Es verdad que las soluciones tienen que venir desde estamentos más altos, pero hay varias cosas que podemos hacer mientras mantenemos viva la esperanza de que el hambre pueda un día ser erradicada: sensibilizar desde nuestros pequeños círculos cotidianos para que nuestras relaciones humanas sean cada vez más solidarias, posicionarnos desde posturas críticas, desde pequeñas aportaciones económicas que junto a otras crean soluciones puntuales en situaciones concretas, y sobre todo... no olvidarles cuando el hambre deje de ser noticia.