PROKARDE: Espacio para la solidaridad

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En la Solidaridad con los empobrecidos y silenciados se participa de la experiencia del Resucitado

Todavía resuena en nuestras calles el sonido de las campanas que nos anunciaban la Pascua. Hasta la primavera parece unirse a la celebración de la Vida con sus olores, sus aromas y su belleza. Y es que es tiempo de PASCUA, tiempo de Paso de Dios entre los hombres, entre todos ellos, sin excepción.  

Desde PROKARDE os invitamos a todos, creyentes o no, a vivir realmente como RESUCITADOS. Y diréis, ¿y eso, cómo se hace?

Pues puede ser algo de lo siguiente:  

Vivir como resucitados es vivir hacia fuera. Salir de nosotros mismos, dejar que la vida de los hermanos nos hable, acogerla en nuestro interior.

Vivir como resucitados es vivir sin miedo. Que el miedo a comprometernos, el miedo a equivocarnos, el miedo a lo nuevo, y tantos otros miedos con tantos otros nombres, no nos paralicen y nos limiten.

Vivir como resucitados es vivir con esperanza. Pero también crearla, transmitirla, infundirla… porque poner esperanza en nuestro mundo es uno de los trabajos más bellos y necesarios.  

Vivir como resucitados es ser dueños de nuestra propia vida. Sin dejarnos zarandear por tantas olas que nos arrastran. Tomando fuerte el timón y poniendo rumbo a los puertos que nos hacen SER y ayudan a SER a los otros.  

Vivir como resucitados es vivir enamorados. Sí, enamorados de la vida, con todas sus posibilidades; enamorados de los hermanos, en especial de los que más necesitan de ese amor; enamorados de este mundo roto en el que vivimos.

Las palabras del P. Arrupe expresan con belleza esta idea:  

“Aquello de lo que te enamores, lo que arrebate tu imaginación, afectará a todo. Determinará lo que te haga levantar por la mañana, lo que harás con tus atardeceres, cómo pases tus fines de semana, lo que leas, a quién conozcas, lo que te rompa el corazón y lo que te llene de asombro con alegría y agradecimiento. Enamórate, permanece enamorado, y esto lo decidirá todo”.  

Esta es nuestra propuesta para esta Pascua, y también para toda nuestra vida, que hagamos posible que la RESURRECCIÓN se haga realidad en nosotros y en nuestro mundo.                                                     

A todos los que nos leéis  ¡FELIZ PASCUA!