Sudán del Sur: El albergue más grande de emigrantes en el mundo

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Artículo publicado el 3 de Julio en la revista Italiana "África"

Los números causan miedo. Al final del año los refugiados del Sudán del Sur en Uganda podrían alcanzar la cifra de más de dos millones. Lo que es increíble es que esos números se han producidos no durante decenas de años, sino solamente en un par de años, poco después del inicio de la guerra civil. Un millón de refugiados al año. Un ritmo insostenible que no parece disminuir. El Sudán del Sur continua emanando prófugos en Uganda.  

Sin embargo la guerra del Sudán del Sur hace más de lo que está haciendo en Uganda y que hoy está preocupando seriamente la grandes agencias ONU y la opinión publica mundial. Desde diciembre 2013, es decir desde cuando ha estallado la guerra civil en el Sudán del Sur, este país ha distribuido fugitivos en todos los países vecinos: en Etiopía, en Kenya, sobretodo en el ya martirizado Congo y también en el viejo enemigo del norte. El Sudán de Omar Al Bachir.  

En total, entre aquellos en Uganda y en otros países, el Sudán del Sur ha producido abundantemente más de tres millones de prófugos. Y todavía no se acabó. Están además los desplazados al interior del país que no entran en el cómputo de los refugiados ¡pues sí, han huido, pero quedándose en su país, sin casa, sin nada, sin ayudas... pero en su país!  

En fin, el Sudán del Sur es uno de los más grandes productores de refugiados del mundo... uno de las más grandes albergues de emigrantes del mundo, los cuales muy pronto tomarán el camino del norte.  

¿Pero por qué los sur sudaneses tienen esa propensión a moverse, esa vocación a viajar? El motor de todo ese activismo es la guerra, una guerra absurda que ha empezado poco antes de la Navidad del 2013. Un conflicto que ha desechado al nacer por lo menos 25 acuerdos de cese el fuego, y que opone dos personajes que no quieren escuchar razones: el presidente Salva Kiir y Riek Machar su ex-vicepresidente. El primero de etnia Dinka, el segundo de etnia Nuer. Los dos no han dudado en tomar el arma más odiosa, el arma étnica. Ahora el conflicto es un choque frontal entre Dinka y Nuer. Su enemigo del norte, Omar al Bachir, es acusado de crímenes de guerra por la Corte Internacional, pero ellos no.  

Ellos se hacen fuertes con las inmensas riquezas de su país: petroleo y las preciosas aguas del Nilo que ambicionan las grandes potencias del planeta: las emergentes asiáticas, las viejas potencias coloniales, las monarquías del golfo. Salva Kiir y Machar prometen, a cambio de armas, concesiones a todos, contratos, arriendos... naturalmente cuando hayan ganado la guerra. Entretanto producen prófugos e hipotecan el futuro. De los más de tres millones de refugiados, el 60% son niños.  

Raffaele Masto – Buongiorno África