8 de marzo

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Día Internacional de la Mujer

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Cada 8 de marzo se celebra el Día  Internacional dela Mujer para conmemorar los esfuerzos que las mujeres han realizado por alcanzar la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo.Es más que un día de celebración. Es un día de denuncia porque desgraciadamente en muchas partes del mundo las mujeres son discriminadas y no se reconoce su papel, lo que dificulta que puedan ejercer plenamente sus derechos.Uno de los objetivos prioritarios de PROKARDE es la promoción de la mujer en los países en vías de desarrollo.

“Educa a un hombre y educarás a un hombre… educa a una mujer y educarás a una generación”. Brigham Young (1801-1877)

Sólo en España, en 2017: (Datos publicados por CCOO y UGT)

• 49 mujeres y 8 niños y niñas murieron asesinadas por violencia de género. De enero a septiembre de 2017 se habían presentado 125.769 denuncias.

• El paro entre las mujeres supera los 2 millones, lo que supone una progresiva feminización del desempleo.

• Hay un millón y medio de mujeres menos que de hombres incorporadas a la actividad y 1,6 millones menos de mujeres ocupadas que hombres.

• Las mujeres dejaron de percibir, por un trabajo igual, casi 6.000 euros al año.

• Una masiva feminización de los contratos a tiempo parcial, el 73,86% de los mismos, son desempeñados por mujeres (3 de cada 4).

• Las mujeres asumen mayoritariamente permisos y excedencias por cuidado (9 de cada 10 son tomadas por mujeres), lo que limita su desarrollo profesional y merma sus derechos y prestaciones sociales.

PROKARDE trabaja en proyectos de educación y promoción de la mujer en:

África: Costa de Marfil (Sakassou), Guinea (Malabo), Nigueria (Enugo), RD Congo: Kananga y Tanzania (Arusha y Orkasumet).

América Latina: Colombia (Argelia), Guatemala (San Pedro Pinula) y Perú (Quellouno)

Asia: India (Gujarat y Andhra Pradesh).

Es necesario que los proyectos de cooperación al desarrollo incluyan la perspectiva de género, pues la participación de la mujer en el desarrollo económico y agrícola es cada vez más importante.

Es cierto que se han abierto muchas puertas. Las mujeres hoy en día son agricultoras, trabajadoras en fábricas, directoras ejecutivas de empresas, científicas, ingenieras o médicas y desempeñan muchos otros trabajos que eran impensables en el pasado.

Hay pruebas sólidas de que la presencia de la mujer en el mercado de trabajo, su participación en la vida social, el reconocimiento de sus derechos fomenta el desarrollo sostenible. Aun así, las mujeres siguen afectadas desproporcionadamente por la pobreza, la falta de derechos sobre la tierra y la herencia, y por la discriminación y la explotación en el mercado laboral, por no hablar de matrimonios precoces siendo aún niñas, la violencia ejercida sobre ellas y/o la falta de acceso a la educación (La escolarización femenina es mucho menor que la masculina).

En muchos países del mundo, ser mujer es una clara desventaja ante la vida. El 60% de los pobres en el mundo son mujeres.

ÁFRICA

Tanto en las sociedades africanas tradicionales, como en las sociedades urbanas, predominan, las sociedades en las que la situación social de la mujer es inferior a la del hombre en muchos aspectos de su vida familiar, cultural, política,...

A diferencia de los países del norte, en África y otros países del sur, cientos de miles de mujeres mueren anualmente como resultado de complicaciones relacionadas con el embarazo, consecuencia del fracaso o la ausencia de servicios asistenciales adecuados. Una mujer africana embarazada, es 180 veces más susceptible de morir que una mujer en Europa occidental.

Algunos países africanos como Zimbabue, en el que una mujer vive alrededor de 34 años, la cifra más baja de todo el mundo, tienen las tasas más elevadas de personas con sida y enfermedades de transmisión sexual del planeta.

El SIDA, que está causando estragos en muchas sociedades africanas, es especialmente trascendental en cuanto a la transmisión de la enfermedad a los hijos, ya antes de su nacimiento.

La mutilación genital femenina continúa poniendo la salud de muchas mujeres en riesgo, además de considerarse como un atentado a los derechos de la persona. Se estima que entre 80 y 100 millones de mujeres la padecen actualmente en 28 de los 53 países africanos.

En medios rurales es habitual que la mayor parte de los trabajos (cuidado de la casa y de los hijos, recogida de agua y leña, preparación de alimentos, trabajos agrícolas y atención del ganado doméstico,...) sean realizados por las mujeres, mientras los hombres pasan el tiempo reunidos entre ellos, bebiendo y tratando "asuntos de la comunidad". Esporádicamente, acuden al mercado para intentar vender productos que le reporte una ayuda en dinero en metálico.

La mujer africana es la protectora de la familia; se preocupa de la salud de ésta, en general, y permanece en su corazón. Su contribución al hogar es muy importante y poco reconocido. Sigue siendo dependiente de su marido;  por esto continúa minimizada.

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AMÉRICA LATINA

Nacer mujer, en América Latina, sigue siendo un verdadero riesgo. La mujer no es tratada en condiciones de igualdad en el plan laboral, judicial, familiar,… y además es más probable que pierda la vida en condiciones de absoluta inhumanidad y con mucha frecuencia en manos de un hombre que puede ser un desconocido, un familiar, una pareja o ex pareja. Ser mujer en América latina es un verdadero desafío.

Tradicionalmente las mujeres quedaron relegadas a “tareas femeninas” talescomosecretarías, recepciones, decoración, redacción y limpieza. Poco a poco se va dando la vuelta a esta situación. Los ámbitos laborales más igualitarios hoy día son los administrativos y los menos la ciencia y el transporte.

El desempleo para las mujeres equivale a 1,4 veces la tasa de desempleo de los hombres y sus ingresos son menores en todos los trabajos.

Sólo el 9% de los grandes emprendimientos son protagonizados y liderados por mujeres. Difícilmente pueden disponer de su tiempo, el acceso a los créditos es prácticamente nulo, su educación y cultura es menor que la del varón.

Las redes sociales ayudan a que estas desigualdades se vayan corrigiendo pero aún queda mucho camino por recorrer:

Acceso a la salud y a la seguridad social

Incremento del trabajo “on line” remunerado y flexible que permita ser compatibilizado con el cuidado de los hijos

Dejar atrás los miedos y prejuicios

ASIA

La mayor parte de las mujeres en Asia viven atrapadas entre las oportunidades que empieza a ofrecerles el desarrollo y las tradiciones que a menudo las relegan a un papel social secundario. 

La situación de la mujer en Asia es tan compleja como las diferencias políticas y económicas de los países que integran este vasto continente. Así mientras en economías desarrolladas como la japonesa o la china, las mujeres han logrado significativos avances, en países como Afganistán o Pakistán el peso de las tradiciones impiden la igualdad entre hombres y mujeres.

Nosotras estamos en la INDIA donde la situación de la mujer es muy problemática.

La mujer tiene poca representación en los órganos de poder y dirección del país y sin embargo sufre un alto índice de violencia de género.

El aborto de fetos femeninos, el maltrato a las niñas o su asesinato ha provocado que exista en la India una diferencia de 32 millones entre la población masculina y la femenina.

Al menos en los últimos años ha desaparecido casi totalmente el denominado rito “sati” por el que la viuda era quemada en la misma pira funeraria que su marido.

Los matrimonios son pactados y normalmente en edades muy jóvenes cuando la mujer no ha salido aún de la niñez. 

 

Termino esta reflexión con dos textos:

El primero es de la Madre Teresa de Calcuta 

Siempre ten presente que la piel se arruga, el pelo se vuelve blanco, los días se convierten en años... Pero lo importante no cambia; tu fuerza y tu convicción no tienen edad. 

Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña. Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida. Detrás de cada logro, hay otro desafío. Mientras estés viva, siéntete viva. Si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo. No vivas de fotos amarillas... 

Sigue aunque todos esperen que abandones. No dejes que se oxide el hierro que hay en ti. Haz que en vez de lastima, te tengan respeto. Cuando por los años no puedas correr, trota. Cuando no puedas trotar, camina. Cuando no puedas caminar, usa el bastón. ¡¡¡Pero nunca te detengas!!!  

 

El segundo es un artículo de Leonardo Boff sobre 

Las mujeres en la vida de Jesús y su compañera Miriam de Magdala (2018-03-02) 

Jesús es judío, y no cristiano, pero rompió con el antifeminismo de su tradición religiosa. Considerando su gesta y sus palabras se percibe que se mostraba sensible a todo lo que pertenece a la esfera de lo femenino, en contraposición a los valores de lo masculino cultural, centrado en la sumisión de la mujer. En él encontramos, con frescor originario, sensibilidad, capacidad de amar y perdonar, ternura con los niños, con los pobres y compasión con los sufridores de este mundo; apertura indiscriminada a todos, especialmente a Dios, al que llama Papá (Abba ). Vive rodeado de discípulos, hombres y mujeres. Desde que inicia su peregrinación de predicador, ellas lo siguen (Lc 8,1-3; 23,49; 24,6-10; cf. E. Schlüsser-Fiorenza, Discipulado de iguales, 1995).

En razón de la Utopía que predica –el Reino de Dios, que es la liberación de todo tipo de opresión–, rompe varios tabús que pesaban  sobre las mujeres. Mantiene una profunda amistad con Marta y María (Lc 10,38). Contra el ethos del tiempo, conversa públicamente y a solas con una hereje samaritana, causando asombro a los discípulos (Jn 7,53-8,10). Se deja tocar y ungir los pies por una conocida prostituta, Magdalena (Lc 7,36-50). Son varias las mujeres que se beneficiaron de su cuidado: la suegra de Pedro (Lc 4,38-39); la madre del joven de Naín, resucitado por Jesús (Lc 7,11-17); la hijita muerta de Jairo, un jefe de la sinagoga (Mt 9,18-29); la mujer encorvada (Lc 13,10-17); la pagana sirofenicia, cuya hija psíquicamente enferma fue liberada (Mc 7,26); y la mujer que sufría de un flujo de sangre desde hacía doce años (Mt 9,20-22). Todas fueron curadas. 

En sus parábolas aparecen muchas mujeres, especialmente mujeres pobres, como la que perdió la moneda (Lc 15,8-10), la viuda que echó dos centavos en el cofre del templo y era todo lo que tenía (Mc 12,41-44), la otra viuda, valiente, que se enfrentó al juez (Lc 18,1-8)... Nunca son presentadas como discriminadas, sino con toda su dignidad, a la altura de los varones. La crítica que hace de la práctica social del divorcio por los motivos más fútiles y la defensa del lazo indisoluble del amor (Mc 10,1-10) tienen su sentido ético de salvaguarda de la dignidad de la mujer. 

Si admiramos la sensibilidad femenina de Jesús (la dimensión anima), su profundo sentido espiritual de la vida, hasta el punto de ver su acción providente en cada detalle de la vida como en los lirios del campo, entonces debemos también suponer que él profundizó esta dimensión a partir de su contacto con las mujeres con las que convivió. Jesús aprendió, no sólo enseñó. Las mujeres con su anima completaron su masculino, el animus

En resumen, el mensaje y la práctica de Jesús significan una ruptura con la situación imperante y la introducción de un nuevo tipo de relación, fundado no en el orden patriarcal de la subordinación, sino en el amor como mutua donación que incluye la igualdad entre el hombre y la mujer. La mujer irrumpe como persona, hija de Dios, destinataria del sueño de Jesús y convidada a ser, junto con los varones, también discípulas y miembros de un nuevo tipo de humanidad. 

Un dato de la investigación reciente viene a confirmar esta constatación. Dos textos, llamados evangelios apócrifos, el Evangelio de María (edición de Vozes 1998) y el Evangelio de Felipe (Vozes 2006) muestran una relación claramente afectiva de Jesús. Como varón él vivió profundamente esta dimensión. 

Allí se dice que él mantenía una relación especial con María de Magdala, llamada “compañera” (koinónos ). En el evangelio de María, Pedro confiesa: “Hermana, nosotros sabemos que el Maestro te amó de modo diferente a las otras mujeres” (op. cit., p. 111) y Leví reconoce que “el Maestro la amó más que a nosotros”. Ella es presentada como su interlocutora principal, comunicándole enseñanzas no disponibles para los discípulos. De las 46 preguntas que los discípulos hacen a Jesús después de su resurrección, 39 son hechas por María de Magdala (cf. Traducción y comentario de J.Y. Leloup, Vozes 2006, p. 25-46). 

El Evangelio de Felipe dice todavía: “Tres acompañaban siempre al Maestro, María su madre, la hermana de su madre y Miriam de Magdala, que es conocida como su compañera porque Miriam es para Él una hermana, una madre y una esposa” (koinónos: Evangelio de Felipe, Vozes 2006, p. 71). Más adelante particulariza afirmando: “El Señor amaba a María más que a todos los demás discípulos y la besaba frecuentemente en la boca. Los discípulos, al ver que la amaba, le preguntaban: ¿por qué la amas a ella más que a todos nosotros? El Redentor les respondió diciendo: ¿Y qué?, ¿no debo amarla a ella tanto como a vosotros?” (Evangelio de Felipe, op. cit., p. 89). 

Aunque tales relatos puedan ser interpretados en el sentido espiritual de los gnósticos, pues esa es su matriz, no debemos –dicen reconocidos exégetas (cf. A. Piñero, El otro Jesús: la vida de Jesús en los apócrifos, Córdoba 1993, p. 113)–, excluir un fondo histórico verdadero, a saber, una relación concreta y carnal de Jesús con María de Magdala, base para el sentido espiritual. ¿Por qué no? ¿Hay algo más sagrado que el amor efectivo entre un hombre (el Hijo del Hombre, Jesús) y una mujer? 

Un antiguo dicho de la teología afirma «todo aquello que no es asumido por Jesucristo no está redimido». Si la sexualidad no hubiese sido asumida por Jesús, no habría sido redimida. La dimensión sexuada de Jesús no quita nada de su dimensión divina. Antes bien, la hace concreta e histórica. Es su lado profundamente humano.

Mª Victoria (Charo) Alonso